Sepan disculpar las modestias...

Cuentos cortos, cuentos tontos, cuentos prontos, cuentos quentes, cuentos cuerdos,

cuentos locos, cuentos cruentos...

cuertos contos.



Cuando se pone uno a escribir una historia que rondaba en su cabeza, corre el riesgo de estar juntando cosas que ha leído

y que acuden a vaya a saber qué convocatoria cerebral de compleja índole.



Sepan disculpar las molestias ocasionadas, aquellos que detecten faltas de ese tipo
repetitivo o copiador.



Y sepan disculpar las modestias, cuando alguna de esas ideas,
resulte original y sea buena...




CON ILUSTRACIONES DEL AUTOR






jueves, 23 de febrero de 2012

TODAS LAS MUJERES DE LA PRESIDENTA


El despacho de la Secretaria de Asuntos Prioritarios de la Presidencia, sorprendió a Don Benjamín por lo austero, teniendo en cuenta el lugar y la importancia de lo que alli podría tratarse. Ya por via telefónica le habían anticipado que esa oficina había sido creada recientemente, con el objeto de adelantarse a situaciones que debieran ser atendidas con mayor o menor urgencia, antes de ser tratados personalmente por la Primer Mandataria -en caso de ser requerida su intervención personal- y asi también, evitar una demora o pérdida innecesaria de tiempo al solicitante. Don Benjamín pensó: "En mi barrio, a eso le decimos filtro..."
A Don Benjamín le llamó la atención también, que quien oficiaba de guardia -"armada y todo"- en la puerta, fuera una mujer. Y no porque no correspondiese que lo fuera, si no porque se sumaba a otras que había visto u oído en todo el trayecto que lo llevó a aquel despacho. Se sumaba, pues, a la recepcionista; a la que lo había atendido por teléfono; a la asensorista y a la que ahora depositaba dos cafés sobre el escritorio y con voz ténue le preguntaba si necesitaba algo mas a la Secretaria -Helena Pastora-, a la que, ciertamente, hay que agregar a la suma también. Observó que la mujer que tenía enfrente, bien podía ser una relacionista pública. De unos aproximadamente treinta años, la veía elegante, resuelta, con ese look intelectual de ojos claros chispeantes tras los anteojos, el pelo recogido tirante y un innegable aire sexy.
Helena Pastora agradeció a la camarera y con un gesto de la cabeza le indicó que podía retirarse. Después tomó su pocillo por el asa y sin agregarle ningún endulzante, se lo llevó a los labios directamente y lo bebió de un trago. Mientras apoyaba la tacita vacía en el plato, se dirigió a Don Benjamín, que rescataba los sobres de azúcar de entre los de edulcorante.

_Entonces... por lo que dice el informe de la recepción, usted está aquí porque quería ver personalmente a la presidenta...

Don Benjamín dejó de revolver el café, apuró un sorbito, tragó mientras escuchaba, y asintió con la cabeza antes del próximo sorbo. Helena Pastora continuó:

_...y el tema que lo trae es la salud de ella...
_Asi es. -dijo Don Benjamín antes de terminarse el cafecito. Inmediatamente después, agregó: _De la de ella y del resto de los presidentes sudamericanos.
_¿Se refiere a...?
_Me refiero al cáncer.

Helena Pastora retrocedió el torso hasta apoyar la espalda en su silla. Tomó la lapicera que estaba sobre el escitorio y jugó con ella sobre el papel del informe que tenía delante.

_La presidenta no tiene cáncer.

Girando
el bolígrafo entre el pulgar y el índice, apoyaba la punta sobre el papel, daba una vuelta, apoyaba la parte trasera, presionaba el botón de apertura, daba otra vuelta...

_Lo se. Pero lo puede tener, si no la cuidamos... -dijo el misterioso abuelo
_Ese es nuestro trabajo, no el suyo, Don Benjamín. Al trabajo de cuidarla, me refiero.
_Eso también lo se, pero mi intención es aportar datos que puedan llevar a entender que los presidentes -ella incluída- pueden estar siendo objeto de atentados contra su salud que pueden llevarlos a la muerte...

Helena Pastora miró a Don Benjamín a los ojos sin dejar de jugar con la lapicera, y un tanto impaciente o molesta. Dijo:

_Que uno de los presidentes haya dicho o insinuado que podría existir un complot estadounidense para inducir al cáncer a "mandatarios sudamericanos molestos", no convierte a la frase en un hecho. Es muy improbable la posibilidad de hacerlo...
_No lo creo asi. Y cuando le explique como se podría lograr y como lo se, usted también creerá como yo.

La lapicera resbaló de entre los dedos de Helena Pastora en el preciso momento en que el botoncito estaba con el resorte comprimido. Ésto provocó que al extenderse dicho resorte, el útil saliera disparado hacia arriba y un lado. Pero nunca tocó el piso porque Don Benjamín lo atajó con un rápido movimiento y sin pausa se lo ofreció en la mano a su interlocutora con una sonrisa. Ella le dovolvió otra sonrisa de aprobación mientras tomaba el bolígrafo.

_Para sus años, tiene usted unos muy buenos reflejos... ¿qué edad tiene...?
_Ochenta y siete. Gracias. -dijo Don Benjamín con un fulgor que desbordaba por entre las ranuras que eran sus ojos, flanqueados por párpados apelmasados por arriba y bolsas cargadas de tiempo transcurrido por debajo.

Helena Pastora se quedó con la lapicera anclada en el escritorio mientras inquirió:
_¿Y qué hace que una persona con sus años a cuestas se preocupe tanto por lo que pueda decir -tal vez en broma- un presidente latinoamericano...? ¿Porqué se toma éste trabajo de advertirnos éste... posible complot...?

Don Benjamín la miró durante todo el tiempo que duró la pregunta casi sin parpadear.

_Mire, le cuento: Yo trabajé un tiempo, durante la dictadura, en laboratorios secretos de Fabricaciones Militares. Soy químico profesional. Aca también se buscó experimentar nuevas armas químicas, en aquellos años. Ahi conocí a un agente de Inteligencia que tenía -y sigue teniendo- mucha información. Nos hicimos muy amigos y, algunas cosas clasificadas que no podía contar por ahi, las compartía conmigo... Ya sabe como es eso. -en ese momento parpadeó, pero para guiñar un ojo-. Éste pais pasó por muchas gobernaciones desastrosas y creo que, tanto aca, como en el resto de América, nunca se estuvo tan cerca de estar tan lejos de las garras del imperialismo. Por aquellos tiempos oscuros, yo tenía que trabajar y no tuve opción... Mi familia corría peligro si yo no aportaba mi ciencia a la causa... Pero ahora tengo la oportunidad de resarcirme de los daños que pudiera provocar a otros... y a mi conciencia.

Helena Pastora soltó la lapicera y se echó hacia atrás contra el respaldo -ahora con todo y sillón- a la vez que se cruzaba de brazos.

_¿Entonces...? ¿Aun lo sigue viendo y "el bien infornado" alentó en usted la teoría conspirativa?
_No. Verá: a él lo consulto sobre algunos actuales mecanismos de manejo de seguridad en áreas de Gobierno, para corroborar mi teoría... Pero la cosa no viene por ahi...
_Lo escucho, entonces.
_Bien...

Don Benjamín juntó ambas manos con los dedos entrecruzados sobre el escritorio y comenzó con una pregunta su relato:

_¿Oyó hablar del Doctor Linus Pauling...?
_Mmmm... -frunció el ceño Helena Patora.
_No importa. Es lógico que no se haya difundido debidamente su obra, a pesar de haber sido dos veces Premio Nobel, de Química y de La Paz. Parte de su trabajo fue en contra de los intereses de grandes corporaciones internacionales, y son las mismas que poseen cadenas de medios de todo tipo...
_Dos veces Nobel... Interesante.
_¡Ya lo creo! Pauling fue un brillante científico estadounidense que, entre otros aportes decisivos para investigaciones posteriores, como la de la doble hélice de la estructura del ADN, la naturaleza de los enlaces químicos -por eso recibió el Nobel en mil novecientos cincuenta y cuatro-, un auto eléctrico, el mejoramiento de combustibles para misiles durante la Segunda Guerra...
_"Una de cal y una de arena" a la hora de evaluar los aportes a la Humanidad, ¿verdad...? -interrumpió la Secretaria.
_Tal vez... -dijo Don Benjamín levantando las cejas y dirigiendo las pupilas a un costado por un instante- pero fíjese que cuando lo invitaron a participar del Proyecto Manhattan -para desarrollar la primera bomba atómica- él rechazó esa invitación, firmó con Einstein y otros seis científicos un manifiesto por la paz y la no proliferación de esas armas, se hizo activista de esa causa, y el segundo Nobel, de La Paz, en el sesenta y dos, lo recibe precisamente "por su lucha en contra de las pruebas nucleares..." ¡Hasta llegaron a llamarlo comunista en su propio país...! Ni que hablar de como le dieron la espalda en épocas de la Guerra Fría...
_Entiendo la pasión que pueda usted sentir por éste... "gran hombre olvidado", pero... ¿cuál es la relación con...?
_¡Disculpe! Me excedí un poco con la semblanza del personaje, pero vale la pena conocer su obra. Ya llego al punto de relación. Pauling investigó mucho sobre la salud y los micronutrientes. Se curó a si mismo de una enfermedad renal que se consideraba incurable, a base de una dieta específica. Ésto lo llevó a estudiar fervientemente sobre vitaminas, minerales, proteínas... y su influencia a nivel celular. El término ortomolecular, aplicado a la medicina, es suyo.

Helena Pastora suspiró, cruzó una pierna por encima de la otra y descansó los brazos en los apoyos de su sillón. _Ahá...

Don Benjamín entendió el gesto y se mostró apurado por mostrarle su punto.

_En un libro que escribió sobre la vitamina C y el resfrío común, Pauling explica cuanto estudió sobre los relatos de aquellos marinos que sufrían espantosas enfermedades en alta mar, y que llevó al descubrimiento de esa vitamina, el ácido ascórbico. Ese cuadro clínico que llamaron escorbuto, como si se tratase de una sola enfermedad, no era otra cosa que la falta total de ingesta de vitamina C. ¿Recuerda eso...?
_Mmhh... Si, de alguna etapa de la escuela, creo... Pero aun no encuentro la...
_Ya, ya... Ya llego. Vea: esos síntomas del cuadro, los conocemos hoy, en su mayoría, como enfermedades complejas. Esclerosis múltiple, deterioro cardiovascular y varios tipos de cáncer están descritos en aquellos relatos como síntomatología de una enfermedad. Pero no consumir las cantidades necesarias de vitamina C, lleva, en un tiempo determinado, a cualquiera de esas situaciones por carencia.

Helena Pastora agilizó sus movimientos mientras dibujaba en el aire con el dedo índice de su derecha.
_A ver, entonces, Don Benjamín, usted cree que si a un ser humano se lo... privase intencionalmente de una vitamina...
_¡No de "una"...! Ésta en especial. Mire: algunos simios, el murciélago y el ser humano, carecen de la enzima que fabrica la vitamina C. Por lo tanto, es indispensable adquirirla "de afuera", es decir, a través de los alimentos. Pauling demostró que la membrana celular, tejido conectivo, es colágeno. El colágeno está compuesto de dos aminoácidos: lisina y prolina mas vitamina C... Sin éstos tres micronutrientes, el tejido de la membrana celular, que es su protección y fuente de sus naturales defensas, queda expuesta al ataque de virus y tóxicos celulares y proliferación de células malignas, producto de la reproducción de esas infectadas. ¿Sabe que sustancia fabrican las células malignas para lograr aparecer en distintos órganos de aquel en donde se generaron?
_Se refiere a la metástasis...
_
Exactamente. Colagenasa. Esa es la sustancia. ¿Y para qué la fabrican? Su nombre lo indica: para destruir el colágeno. Asi logran pasar las membranas, barreras de las defensas de las células y reproducirse por el organismo. Y ya sabemos lo difícil que resulta de tratar un cuadro oncológico en esa etapa...

Helena Pastora se mostró pensativa y distante. Sus cuidadas uñas rojas tipeaban suavemente una escala sobre la madera lustrada del escritorio.

_Tenemos, pues, según su teoría, que alguien podría inducir cáncer manipulando la dieta...
_Cáncer o esclerosis o daño cardiovascular extremo, entre otras... Todo depende de esos nutrientes. Si se priva a un ser humano el tiempo suficiente de ellos, a través de un régimen que excluya las cantidades precisas de ellos...
_Entiendo. Y le pregunto, en plan conspirativo, ¿quién o quienes cree que pueden estar detrás...?
_¡Los yanquis! ¿Quienes mas, señorita...? Ya lo intentaron en los setentas con el Plan Cóndor, y nunca dejaron de intentarlo, sea cual fuere su presidente, demócrata o republicano! Esos imperialistas del demonio quieren todo para ellos. Es su misión en La Tierra, parece...

Helena Pastora se quedó pensativa unos segundos y después le preguntó a su vehemente visitante:

_¿Cómo cree usted que se podría acceder a la alimentación de un Mandatario para lograr semejante propósito destructivo paulatino de su salud...?

Don Benjamín tomó toda el agua del vasito que acompañaba al café. Se secó los labios con una servilleta de papel, y explicó:
_El catering... -Helena Pastora lo miró atenta e inmutable- ...mi amigo me dijo que desde hace unos años, la comida de los mandatarios, tanto en la Casa de Gobierno como en la Residencia Presidencial, en toda América se realiza a través de empresas de catering internacionales. Generalmente las mismas que dan servicio a empresas de transporte aéreo y marítimo.

Con un involuntario brillo de satisfacción en los ojos, Don Benjamín agregó:

_Y se también, que la empresa que prepara la comida de la presidenta, es la misma que la prepara en los países cuyos presidentes ya están enfermos...

Helena Pastora tragó saliva, se pasó la lengua por los dientes sin abrir la boca, volvió a tragar saliva y sin dejar de mirar al viejo, dijo:

_Es algo que no había pensado... ¿Y qué le dice su amigo de ésto...?
_Él no cree en mi teoría. Solo le hice las preguntas necesarias para atar cabos y me respondió. También me dijo que si me atendían en ésta oficina, "las chicas de la presidenta", iba a ir directamente al lugar adecuado con mi advertencia. Ya noté porque lo de las chicas... -guiñó un ojo y movió la cabeza señalando el personal femenino que los circundaba.
_Si. Es verdad lo del "sitio adecuado". El verdadero propósito de ésta oficina es anticiparse en materia de seguridad, a cualquier posible daño a la integridad moral o física de la Jefa de Estado. Ella confía mas en las mujeres, ¿sabe...?
_Si, me di cuenta...
_Se da cuenta de muchas cosas. Lo felicito. Tener a su... amigo "de su lado" también es motivo de felicitación.

Don Benjamín sonrió e inquirió:

_¿Entonces...? ¿Qué van a hacer...?

Helena Pastora se inclinó hacia adelante presurosa y puso ambas palmas sobre el escritorio.

_Como le dije, expuso usted su teoría en el ámbito correcto. Nos vamos a ocupar ya mismo de investigar a la empresa de catering . Tal vez la conspiración no venga desde la Dirección de la misma, pero tal vez haya infiltrados en ella.
_¿Le puedo pedir que me tenga al tanto...?

Helena Pastora se puso de pie y extendió la mano derecha a Don Benjamín mientras respondía:

_¡Por supuesto! ¿Cómo no iba a mantener al tanto de las novedades a quien trajo la pista principal de un posible magnicidio...? Créame, Don Benjamín, cuando le digo que, si tiene usted razón, si se comprueba su teoría, le habrá hecho un bien tan grande al país, a América Latina, a la Humanidad entera...

Y mientras le apretaba la mano fraternalmente, le agregó: "Es una suerte para todos, tenerlo de nuestro lado"

Don Benjamín no pudo decir mas. Con los ojos a punto de estallar en lágrimas de emoción, se despidió con la mano mientras salía de la oficina tratando de disimular su estado. "Van a creer que soy un flojo...", pensó.
La chica de la bandeja se acercó a levantar pocillos y vasos con una sonrisa sobradora mientras movía la cabeza de un lado al otro, como negando.
_Lloriqueaba... -murmuró.
Helena Pastora repondió con un seco "si" mientras sacaba de la cartera un teléfono celular y sin esperar a que termine de retirarse la camarera, presionó un número guardado en la memoria. Le respondieron de inmediato "Puerta P" y ordenó:

_Ángeles. Escuchame bien. El target que señalizamos es un código cuatro-b. Repito: cuatro-b. ¿Entendido?
_Entendido. -respondió Ángeles antes de cortar.

Helena Pastora guardó el celular en la cartera y tomó otro que estuvo todo el tiempo de la conversación sobre el escritorio. No necesitó encenderlo. Lo acercó a su oreja y preguntó:

_¿Recibieron bien?
Del otro lado le respondieron afirmativamente y siguió:

_Tenían razón respecto del viejito... Si... Resulta simpático, lo se, que a esa edad, aun tenga tales preocupaciones... Me hizo acordar un poco a mi abuelo Werner... Si, solo físicamente... y un poco en lo inteligente, tal vez... Pero mi abuelo nunca hubiese hecho nada que pusiera en peligro los objetivos de la cofradía, ni a sus integrantes...

Mientras su interlocutora hacía uso de su turno para hablar, se echó sobre el respaldo del sillón y con su mano libre, volvió a jugar con la lapicera, a la vez que respondía:

_Despaché un código cuatro-b. De ésta noche no pasa... ¿Accidente...? No. A sus años, accidente cerebro vascular será suficiente para un informe de rutina... Ustedes despachan el código para "el amigo invisible" ¿verdad...? ...si, si, ya se... Ya se que de invisible, no tiene nada, ese amigo... Nadie es invisible a los ojos del águila...

Al unísono que la mujer en la línea, emitió una risita socarrona.
Luego, aun con una sonrisa pintada en sus labios, agregó:

_Lo que mas me resultó gracioso, es que ¡de veras creía que somos los yanquis...!

* * *



Los nombres propios de los personajes de ésta historia, asi como los cargos públicos
y el nombre de algunas reparticiones, son ficticios, como asi también los de dependencias estatales existentes. Si existe alguna dependencia u oficina con funciones similares a las descriptas en cuyos puestos actuaran personas de nombres similares a los propuestos, no fue intención del autor, aludir a ellas.Ésto mismo abarca a posibles empresas de catering que pudieran dar servicio en tales despachos. Obra la coincidencia. C.C.A.







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