El único gerente de cierto área del laboratorio Novartis que estaba "disponible" para atender a aquel tipo, no lo podía creer. "¡Justo a mi, me tenía que tocar...!", pensaba mientras le decía al extraño personaje que tenía sentado enfrente en su despacho:
_Y... usted dice que nosotros le debemos un... resarcimiento... Cuénteme. Lo escucho. ¿Su nombre me dijo...?
_Ese es precisamente el motivo que me aqueja y me trae justo hasta aqui para reclamar lo que me corresponde, señor.
El gerente lo miró inquieto pero atento. El hombre de unos treinta y pico de años, peinado a la gomina y extremadamente blanco de tez, tenía los labios muy rojos y lo hacía acordar a Pee Wee.
"Pee Wee" siguió:
_Resulta que mi nombre es Nicolás Tinell. Me dicen Nico.
_Mucho gusto.
_No, no se, bah, si mucho gusto para ustedes... Mire, señor: Mi verdadero apellido es Tinelli, pero en el Registro Civil, cuando me anotaron, mis padres no se dieron cuenta y -seguro que el Juez tenía una mala lapicera o se le acabó la tinta- me anotaron sin la última "i"...
_¿Y...?
_Y... Quedó Tinell. Sin la i.
_Y... y eso... ¿qué tiene que ver con nosotros...?
_Y... mucho, señor.
_¿Por...?
_Vea, le explico: Ustedes tienen un producto que están promocionando para dejar de fumar. Yo no fumo, de paso, le cuento...
_Ah, que bien. Lo felicito.
_Gracias.
La paciencia del gerente comenzaba a rozar los límites. Dijo:
_¿Entonces...?
_Y, entonces, el producto del que hablo ¿cómo se llama?
_Nicotinell. Es a base de nicotina...
_¡Claro! Ahi tá...
_¿Qué cosa "ahi tá"...?
_¿No le dije cómo me llamo? Nico Tinell.
La cara de sorpresa y contento por el entendimiento del gerente, fue notable. Hubo como un alivio que, sin embargo, duró poco.
_Ahhhh... Entiendo... Qué curioso ¿no...? Casualidad... Pero... a ver, a ver: Usted dijo que venía "por un resarcimiento" ¿verdad...?
_¡Si, claro, señor...! Fíjese usted: están usufructuando mi nombre y apellido...
_Usufruc... No, no... Usted está muy equivocado. Eso no es asi...
_¿Cómo qué no...? Tienen un producto que veo en carteles por la calle, en las farmacias, en la tele, cuando enciendo la computadora... y tiene mi nombre...!
El gerente trató de guardar cierta compostura, conforme a su cargo y a las normas de trato del público.
_Mire, Nicolás: En primer lugar, su nombre es Nicolás, no "Nico". Su apellido es Tinelli, como...
De pronto comprendió que por ese camino no iba, la cosa. Pero tarde. Nico ya le estaba retrucando:
_¡No, señor! El apellido que vale es el que figura en la partida de nacimiento y en el documento. Y es Tinell. Nico Tinell. ¡Cómo su producto!
_Okay, okay... Mire, Nico: Yo podría decirle que "me lo deje analizar con los directivos del laboratorio para ver que se resuelve...", que "puede venir otro dia porque ahora tengo una reunión", o varias cosas por el estilo. Pero, en realidad, quiero resolver ésto ahora y que usted se vaya entendiendo las cosas como son. No hay tal usufructo porque su nombre y apellido se parecen al nombre de nuestro producto. No hay ninguna ley vigente que ampare su reclamo en un caso como el que plantea... Además...
Ahora la paciencia perdida era la de Nico que, de pronto despeinado, se ponía de pie y levantaba el dedo índice de su mano derecha y lo agitaba con vehemencia.
_¡Ésto no va a quedar asi, señor...! ¡Los voy a denunciar a Defensa del Consumidor...! ¡Les voy a meter una demanda...! Les...
El gerente perdió los estribos de una vez y se puso de pie también. Ante el griterío, el personal de seguridad se arrimó de inmediato a la puerta.
_¿Ah, si? ¿Sabés lo que vas a meter vos...? -amenazó y estuvo a punto de decir una innecesaria estupidez. La puerta que abriera el vigilador interrumpió la misma.
La mirada del gerente y el empleado de seguridad se cruzaron y el primero le dijo al segundo: "No hay problema. El señor ya se iba". Nico, ante la irrechazable invitación, se encaminó hacia la puerta y mientras el vigilador le abría paso indicándole la salida, giró y le dijo al gerente:
_Ésto no queda asi. Voy a venir con mi abogado y te voy a cantar las cuarenta, vas a ver...
_¡Andá a cantarle a Marcelo...! -le disparó el representante del laboratorio y a la vez que el empleado cerraba la puerta detrás de Nico, tomó la botellita de agua del escritorio, la destapó y se echó un buen trago.
No terminó de cerrar la botella cuando se abrió la puerta de golpe y apareció Nico preguntando:
_¿Qué Marcelo...?
Nota: Los nombres y marcas que se nombran en éste cuento coinciden con personas públicas y productos existentes. Lo cual no indica que la situación sea verídica. La misma es ficticia y el autor no pretende resarcimiento del laboratorio en cuestión, por posible "chivo". C.C.A.
Sepan disculpar las modestias...
Cuentos cortos, cuentos tontos, cuentos prontos, cuentos quentes, cuentos cuerdos,
cuentos locos, cuentos cruentos...
cuertos contos.
Cuando se pone uno a escribir una historia que rondaba en su cabeza, corre el riesgo de estar juntando cosas que ha leído
y que acuden a vaya a saber qué convocatoria cerebral de compleja índole.
Sepan disculpar las molestias ocasionadas, aquellos que detecten faltas de ese tipo repetitivo o copiador.
Y sepan disculpar las modestias, cuando alguna de esas ideas, resulte original y sea buena...
CON ILUSTRACIONES DEL AUTOR
cuentos locos, cuentos cruentos...
cuertos contos.
Cuando se pone uno a escribir una historia que rondaba en su cabeza, corre el riesgo de estar juntando cosas que ha leído
y que acuden a vaya a saber qué convocatoria cerebral de compleja índole.
Sepan disculpar las molestias ocasionadas, aquellos que detecten faltas de ese tipo repetitivo o copiador.
Y sepan disculpar las modestias, cuando alguna de esas ideas, resulte original y sea buena...
CON ILUSTRACIONES DEL AUTOR
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